La recuperación de una prueba “cenicienta” en el modelo del Proyecto de nuevo CPC

“En el Proyecto, se recoge bastante realismo, prudencia y razonabilidad un interrogatorio con control del juez, pero con protagonismo de los abogados de las partes, con pleno respeto al derecho de defensa”.

Gracias al cambio que se postula en el modelo procesal civil a partir de la oralidad, la concentración y la inmediación judicial efectiva, la prueba en general y las pruebas personales en particular deben revitalizarse, superando los problemas que al día de hoy se padecen y que en buena medida afectan la confiabilidad de la información que aportan al proceso, situación que es particularmente patente tratándose de la prueba testimonial que hace buena gala entre nosotros del apodo de ser la “cenicienta” de las pruebas.

Se aprecia de la propuesta normativa un renovado espíritu, que se aparta de las coordenadas formales actualmente operativas en nuestro modelo escriturado, con amplia delegación. Se toma la decisión, con seriedad y prudencia, de revalorizar una abandonada actividad probatoria, fortaleciendo el juicio de hecho, la información que se inserta al juicio y, consecuencialmente, la calidad de la sentencia, con un juez verdaderamente presente, que debe volver a recobrar la importancia de ser el principal destinatario de la actividad probatoria generada principalmentalmente por las partes.

Los cambios propuestos exigirán un renovado esfuerzo de los operadores del sistema. De los jueces, dado que el Proyecto está imponiendo esta nueva manera de practicar las pruebas a jueces que en su trayectoria profesional no han observado directamente estas pruebas (Nieva), lo que exige un programa de capacitación de los jueces que se haga cargo de este déficit que va más allá de los conocimientos jurídicos de los miembros de la judicatura civil. De los abogados, pues un modelo oral como el propuesto resalta la importancia de las herramientas de comunicación y de interrogación, que a su turno imponen un conocimiento completo del asunto y la preparación seria del juicio.

Un interrogatorio efectivamente oral, libre y cruzado a los testigos, peritos y partes, sin admisión de pliegos, con la presencia indefectible del juez que fallará, como se propone, busca garantizar la flexibilidad en las preguntas y la espontaneidad de las respuestas. En otras palabras, la integridad de una declaración no preparada (De la Oliva), que gane en calidad desde la perspectiva de la elaboración del material fáctico que sostendrá la decisión.

Dados los principios que gobiernan el Proyecto, se recoge bastante realismo, prudencia y razonabilidad un interrogatorio con control del juez, pero con protagonismo de los abogados de las partes, con pleno respeto al derecho de defensa, con la máxima contradicción posible y con las distintas posibilidades de la interrogación principal y el contrainterrogatorio. En este punto el rol del juez es complementario y tiene oportunidad sólo una vez que se haya verificado el interrogatorio por los litigantes.

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