El derecho probatorio estaría adquiriendo un carácter cada vez más autónomo

El derecho probatorio estaría adquiriendo un carácter cada vez más autónomoLea artículo publicado por El Mercurio Legal.

La profesora de la Universidad Austral Daniela Accatino estuvo el segundo semestre de 2013 en la Universidad de Londres como visiting researcher. Allí investigó sobre estándares probatorios y generalizaciones empíricas, pero también preparó el diseño de un curso que será obligatorio en el nuevo plan de estudios de esa facultad.

Sofía Martin Leyton

Daniela Accatino, académica de la Universidad Austral, estuvo el segundo semestre 2013 haciendo una estadía como visiting researcher en el Institute of Advanced Legal Studies, de la Universidad de Londres (UCL).

En ella pudo discutir algunos trabajos en elaboración sobre dos conceptos claves para comprender la forma en que funciona la prueba en un proceso: el concepto de “generalizaciones empíricas” y el de “estándares probatorios”.

Accatino explica que las primeras constituyen el “pegamento” a través del cual es posible conectar, en un argumento probatorio, algún dato o evidencia aportada al proceso con una conclusión sobre los hechos que se trata de probar.

Es usual, sin embargo, que se utilicen también en un proceso como base para sostener la verosimilitud o plausibilidad de un relato de los hechos, con independencia las pruebas específicas aportadas. Distinguir las varias clases de generalizaciones y sus diferentes papeles en el razonamiento probatorio es fundamental para dar precisión a la noción familiar, aunque por completo ambigua, de “máximas de la experiencia” y para definir parámetros para la valoración crítica de las pruebas periciales, apoyadas usualmente en generalizaciones que se expresan bajo la forma de frecuencias estadísticas.

Con respecto al estándar probatorio, “dado que rara vez en un litigio las pruebas resultan unívocas y concluyentes y es usual, en cambio, que las partes sostengan tesis contrapuestas y las respalden con pruebas que resultarán contradictorias, es indispensable precisar cuándo esas pruebas pueden ser consideradas suficientes para tener por probada una de las tesis en conflicto”, dice.

Así, los estándares de prueba cumplirían esa función y fijarían umbrales de suficiencia más o menos exigentes para diversas clases de procesos, según cuáles sean los bienes afectados por el riesgo de error al declarar probado un hecho.

Curso general de derecho probatorio

Durante su estadía en la UCL, Daniela Accatino también trabajó en la preparación de un curso general de derecho probatorio —y en un manual introductorio para el mismo—, que según el nuevo plan de estudios de la Universidad Austral se integra a los cursos obligatorios de la carrera de Derecho a partir de este año.

“La idea matriz en el diseño de ese curso ha sido que existe un conjunto de conceptos básicos y transversales a la regulación de la prueba en las diversas clases de procedimiento, cuyo dominio crítico es necesario en una formación de pregrado en derecho”, dice, y añade que su experiencia tras realizar asesorías y capacitaciones a litigantes y jueces, es que la formación jurídica tradicional le otorga a la prueba un lugar relativamente menor en los diversos cursos específicos de derecho procesal.

En su opinión, en la actualidad “no se aporta herramientas conceptuales sólidas para el análisis de las pruebas y para la aplicación de las reglas referidas a su valoración”.

Evidence Law

En ambos proyectos Accatino trabajó con William Twining, al que califica como uno de los más destacados representantes de la tradición anglosajona de investigación y enseñanza sobre la prueba judicial.

“En esa tradición el derecho probatorio (Evidence Law) constituye una disciplina asentada, y la perspectiva con la que Twining la ha estudiado y la ha enseñado ilustra brillantemente la idea de que ella debe comprender no sólo el examen de las reglas procesales referidas a la prueba sino también el las herramientas necesarias para razonar sobre ella y actuar efectivamente, a través de teorías del caso bien construidas y de argumentos probatorios sólidos”, dice.

Destaca sus obras “Analysis of Evidence”, escrita junto a Terence Anderson y David Schum, y “Rethinking Evidence”, donde se identifican los diversos factores y esquemas argumentativos relevantes para establecer la fiabilidad y la fuerza probatoria de un elemento de prueba, y se proponen varios métodos de análisis de conjuntos de pruebas.

Entre tales métodos, cuenta esta abogada de la Universidad de Chile y profesora en Valdivia, se incluirá “cartografiar” las pruebas disponibles y sus conexiones lógicas con los hechos a probar, a fin de detectar sus fortalezas y debilidades.

La fórmula habría sido diseñada inicialmente por John Wigmore, “uno de los precursores, junto a Jeremy Bentham, del estudio de la prueba judicial”, hasta la indicación de las claves para el uso de las cronologías y de recursos narrativos como relatos, selección de temas y situaciones típicas en las diferentes etapas procesales.

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