Carlos Carmona es el nuevo presidente del Tribunal Constitucional

Informativo Virtual No.004 del Instituto Colombiano de Derecho ProcesalAsumió el viernes recién pasado.

En una breve ceremonia, realizada en la sede del Tribunal Constitucional, y con la presencia del Presidente de la Corte Suprema, Contralor General de la República, del Fiscal Nacional, de tres Ministros de Estado (Interior, Hacienda, Secretaría General de Gobierno) y del ex Presidente Frei, asumió en sus funciones como Presidente de dicho organismo, el ministro Carlos Carmona.

Carmona fue designado por la Presidenta Bachelet en 2009. Es abogado de la Universidad de Chile, y profesor de la Facultad de Derecho de esa misma casa de estudios. Nació en Ovalle y tiene 52 años.

Es el además el presidente más joven que ha tenido el Tribunal Constitucional, desde su creación, en 1970.

Carmona estará en el cargo por un año y sucede a la ministra Marisol Peña.

En su discurso agradeció la confianza de los ministros al elegirlo.

Respecto del rol del tribunal, señaló: “Nosotros cautelamos la Constitución que existe en el 2014, con 34 reformas constitucionales desde 1980. No estamos para defender al gobierno o a la oposición. Quienes piensan que esa es nuestra tarea, le hacen un daño al Tribunal, porque lo abanderizan y lo politizan.”

Más adelante agregó que “no podemos evitar que se use en el debate político la amenaza de recurrir al tribunal para cerrar la discusión pública. Sin embargo, nosotros estamos para resolver genuinos problemas constitucionales, no para servir de refugio artificial a ciertas posiciones que participan en este debate.” “Tampoco el Tribunal está llamado a respaldar opiniones o posiciones corporativas de tipo laboral, empresarial, o religioso, a priori.”

Asimismo, puntualizó que el tribunal no era “poder constituyente. La modificación de la Constitución no es algo que esté en la esfera de nuestras atribuciones. El debate sobre el proceso constituyente es algo que le corresponde a la sociedad y a los poderes constituyentes. No es rol nuestro estar a favor o en contra de las reformas que la sociedad quiera emprender.”

En relación a la legitimidad, sostuvo que “estamos conscientes que el Tribunal debe ganarse su espacio día a día, por una parte, con la solidez de sus sentencias. Su espacio debe obtenerlo en la sociedad plural y democrática del Chile de hoy. Debemos ejercer la razón profesional. El Tribunal no puede renunciar a la fuerza persuasiva del argumento con el cual decide.”

En el mismo sentido, sostuvo que “el Tribunal debe tener deferencia en el examen de las normas que se cuestionan. El Tribunal puede actuar prudentemente, en una relación de coexistencia, con los poderes del Estado, cuyos actos está llamado a controlar.”

Finalmente, afirmó que “estamos conscientes que nosotros no somos la última palabra. Una reforma constitucional puede dejar sin efecto nuestras decisiones. Los jueces del TC no tienen la cláusula de cierre. La última palabra la tiene siempre el poder constituyente. Solo somos la primera, pero no la última palabra.”

Fuente: Tribunal Constitucional

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