Calma al definir los aspectos orgánicos de la reforma

Constanza Collarte Pindar“Esta tarea durará al menos unos diez años. Es natural la ansiedad por dialogar y analizar un modelo orgánico, pero hay muchas tareas que están pendientes; algunas iniciadas hace unos años y otras recién comenzando”.

Constanza Collarte Pindar

Consideraciones sobre los aspectos orgánicos de la Reforma Procesal Civil

La Reforma Procesal Civil es un cambio sistémico, complejo e integral. Ello, entre muchas otras cosas , implica que se deben atender consideraciones de beneficio social, uso eficiente de los recursos, cumplimiento y priorización de objetivos claros para el sector, mecanismos de control, seguimiento y adecuación, planeando de manera correcta su realización.

Esa planificación ha de considerar que la Reforma no implica tan solo la presentación de una propuesta de nuevo código, sino de una serie de otros proyectos distintos, aunque no distantes, que la harán verdaderamente posible. A modo de ejemplo:

  1. Es un compromiso del Gobierno del Presidente Piñera el ingreso de una iniciativa que proponga el modelo de Oficial de Ejecución, dándole cuerpo institucional a las normas procesales.
  2. Deberá decidirse si se incorporarán o no tasas judiciales, tarea delicada a la luz del real resguardo de los derechos ciudadanos.
  3. Lo dice el Mensaje del proyecto de nuevo código, se debe contemplar la creación de un sistema alternativo de resolución de conflictos, sobre todo si observamos la dispersión de propuestas existentes  en materia de educación, salud, derechos del consumidor y familia, por señalar algunos.
  4. Tarea pendiente es la propuesta de arbitraje. Una parte importante de los asuntos civiles se resuelven en dicha instancia con árbitros cada vez más especializados que dan seguridad a los litigantes. Resulta imperioso hacer congruente dicha legislación con la del arbitraje internacional.
  5. También se requerirá de uno o más proyectos que permitan adecuar el resto de nuestra legislación a los cambios procedimentales que se aprueben, teniendo presente que nuestro sistema procesal civil tiene carácter supletorio respecto del resto de nuestra legislación.
  6. Se ha de hacer una revisión sistémica de nuestro modelo recursivo a la espera de las decisiones que adopten los colegisladores respecto de la propuesta que tiene el nuevo Código Procesal Civil. Para ello se tendrá que observar con detención el sistema de recursos existente en materia penal, laboral y de familia.
  7. Y no es todo, habrá que tomarse un tiempo para adecuar las funciones, rol y funcionamiento de los auxiliares de administración de justicia.
  8. Aún se mantiene pendiente una determinación respecto de los abogados integrantes y el Ministerio Público Judicial; por lo mismo, también resta un examen exhaustivo en lo orgánico de nuestras Cortes de Apelaciones y de la Corte Suprema.
  9. Otras interrogantes son qué ocurrirá con las pequeñas causas en Chile; con nuestra variopinta justicia de policía local; qué se propondrá a la luz de la experiencia de justicia vecinal que ha emprendido el actual Gobierno.

Todas estas cuestiones, sin duda entre otras, inciden en la definición de un modelo orgánico general para nuestro sistema judicial de cara al siglo XXI. Debemos buscar mejorar la experiencia que se tuvo en materia de familia y laboral. Precisamente la ausencia de un diseño orgánico acorde a los cambios procedimentales hechos por el Congreso a las iniciativas del Ejecutivo, incidieron en las dificultades de la instalación de la reforma de familia y motivó la suspensión de la entrada en vigencia de la reforma laboral. Es hora de enmendar aquello e intentar un modelo orgánico que contemple un uso razonable de los recursos, eficiente y preciso.

Hay señales importantes que nos dicen que dicho camino se está emprendiendo. El Ministerio de Justicia está trabajando en conjunto con el Poder Judicial en una tarea no menor y que estaba pendiente: se han sentado a la mesa para avanzar en un diagnóstico de los actuales sistemas orgánicos tanto reformados como no reformados.

En términos sencillos y breves, parece necesario que los colegisladores se pronuncien, primero, respecto de la propuesta de nuevo código y especialmente sobre el sistema de recursos y de ejecución. Esta última, es sin duda una decisión relevante para el modelo orgánico general, pues no ha de olvidarse que corresponde a la mayoría de los ingresos a sede civil.

En consecuencia, si aquello será o no parte del Poder Judicial, es algo que incidirá definitivamente en el modelo de tribunales y la cantidad de jueces que se requerirán para implementar la Reforma.

Lo mismo ocurre con la incorporación o no de tasas, contemplada en una de sus miradas como un incentivo o desincentivo a la litigación, pues también incidirá en dichas definiciones.

Igual cosa respecto de los sistemas alternativos de resolución de conflictos. Cuántas personas preferirán dichas vías y no la judicial, sin lugar a dudas, incide en las estimaciones para definir cantidad de tribunales y jueces.

Y si pensamos en las causas de menor entidad: ¿será conveniente hacer un reordenamiento de las competencias entre tribunales civiles y de policía local?, ¿se crearán tribunales especializados en algunas materias? Todas ellas son interrogantes que surgen previo a la definición de un modelo orgánico general.

En consecuencia, esta tarea que durará al menos unos diez años, amerita calma y razonabilidad. Es natural la ansiedad por dialogar y analizar un modelo orgánico, pero para llegar a aquello, hay muchas tareas que están pendientes; algunas iniciadas hace unos años y otras recién comenzando.

En el intertanto, se ha de avanzar a toda marcha y con voluntad en el diagnóstico de la situación orgánica y de gestión de nuestra administración de justicia, base mínima para diseñar un modelo acorde para esta reforma sistémica, compleja e integral, con visión de política pública y que, por lo mismo, debería tener en su base la necesidad ciudadana, la destinación precisa y el uso eficiente de los recursos y los anhelos de justicia cercana, pronta, confiable y de excelencia que nos merecemos los chilenos y chilenas.

Leave a Comment


*