“El Instituto Chileno de Derecho Procesal está de duelo…”

El Instituto Chileno de Derecho Procesal está de duelo. Ha fallecido Carlos Pecchi Croce, uno de nuestros Directores, ex Presidente y miembro fundador de nuestra institución. Pero la vida y vocación académicas de Carlos fue mucho más amplia y por eso el duelo lo sufren diversas otras instituciones que tuvieron el gran privilegio de tenerlo entre su cuerpo docente. Destacan las universidades de Concepción, de Chile, Diego Portales yla del Desarrollo, en la que culminó su carrera docente como Director de su Departamento de Derecho Procesal, así como el cuerpo de Carabineros de Chile, que hoy día le rindió solemne tributo con una impecable guardia de honor y la respetuosa formación de cursos de aspirantes despidiendo sus restos, agradeciendo el privilegio de haber tenido entre sus filas a un maestro de su talla académica y humana.

El sacerdote que celebró la homilía de despedida, destacaba las virtudes cardinales de la fe, la esperanza y el amor, reproduciendo el énfasis bíblico en cuanto a que, la mayor de esas virtudes, es sin duda esta última. Y ello lo hizo muy acertadamente, puesto que tal fue la impronta que Carlos Pecchi cultivó durante toda su vida, de lo cual dieron vivo testimonio sus hijos, nietos y quienes hicieron uso de la palabra en representación de las generaciones de abogados que ayudó a formar. Precisamente la vida de Carlos fue una vida volcada a los demás, a la formación no solo de su extensa y maravillosa familia, sino que de muchas generaciones de jóvenes abogados y de oficiales de Carabineros. La familia experimenta el dolor de la partida de su queridísimo “nono” artífice amoroso del clan familiar. Los demás, agradecemos el haber sido beneficiarios de las enseñazas de un maestro, experto en los temas propios de su cátedra pero, más que eso, un experto en las cuestiones relevantes de la existencia.

Junto a los conocimientos y destrezas técnicas de la especialidad que cultivaba con rigor, todos quienes lo conocimos agradecemos a Carlos su bondad, su irreductible y estricta opción ética en el ejercicio de la profesión, su simpatía, su caballerosidad, en una palabra, su profunda  humanidad. Es esto lo que hizo de Carlos una de esas personas imposibles de borrar de la memoria y que trascienden en aquellos con quienes se relacionó. Cada uno de nosotros, quienes le conocimos desde diferentes ámbitos, como alumnos, como abogados, como profesores, como Juez o simplemente como amigos, llevaremos por siempre en nuestro corazón el recuerdo de este entrañable ser humano.

Nuestro Instituto resiente dolorosamente esta pérdida, puesto que debe a Carlos Pecchi el haber sido unos de sus fundadores, ex Presidente y últimamente un entusiasta miembro de su Directorio, ayudando y apoyando en todas las iniciativas que en definitiva tienen por objeto el desarrollo, comprensión y socialización de nuestra ciencia procesal, y el enorme aporte que efectúa y ha efectuado al país en la gestación y asesoría de proyectos de ley, sin otro propósito que perfeccionar  los derechos ciudadanos y el Estado de Derecho.

El vacío que nos deja la partida de Carlos trataremos de compensarlo con su imborrable recuerdo. Nuestra Institución no necesita compromisos ni formalidades para mantener presente su figura y su legado, pues él es y será siempre parte de nosotros.